UNA DE LAS COSAS SEGURAS ES EL CAMBIO


Una de las pocas cosas seguras en la vida es el cambio. Raros son los de la magnitud de los ocurridos y ocurren en el mundo marxista-comunista-socialista, de los que hemos sido y somos testigos. Si a la magnitud del mismo se añade aceleramiento, entonces, además de la perplejidad, viene la confusión y, consecuentemente, los errores de apreciación. Entonces es preciso analizar, acudir a la historia, a la experiencia y poner las cosas en perspectiva.

La causa principal de lo que esta pasando radica en la respuesta a la siguiente pregunta: Que pasaría si los socialistas-comunistas-marxistas tomaran el poder en el desierto del Sahara? La respuesta es muy sencilla. No pasaría nada durante algunos años, pero después habría una escasez de arena. En pocas palabras, EL SOCIALISMO NO FUNCIONA. Ni en Cuba ni en Rusia con o sin subsidio billonario.

El socialismo establece que los medios de producción estén en manos del estado. Según los propulsores de esta aberración, el estado es la mejor estructura para un sistema socioeconómico de producción.

Más allá de toda duda ha quedado demostrado que todo ello ha sido una falacia, encubierta, por mas de setenta años, con cien millones de muertos, ríos de sangre, campos de concentración, genocidio, miseria y perdida de dignidad.

El ejemplo de Cuba socialista es la mejor muestra de nuestro aserto. Llegó el socialismo a Cuba y, tan pronto desaparecieron las reservas capitalistas, arribó la escasez de: azúcar, alimentos producidos en el país, la alegría, la amistad, la familia, el honor y de toda decencia. En cambio surgió la abundancia de lo innoble: los chivatos, lamebotas de los soviéticos en quid pro quo de subsidio, robo y prostitución oficializados, venta del patrimonio nacional, fusilamientos, torturas, «gulags» por doquier, túneles por todas partes y el apartheid del cubano.

Todo marxista es intrínsecamente deshonesto, justifican su deshonestidad con la dialéctica materialista. De allí la descarada mentira de Alarcon negando y tildando de novela inmoral la criminal tragedia del hundimiento del remolcador 13 de Marzo. Gracias a Fidel y su camarilla gobernante de Amebas, y los fidelistas vergonzantes del exilio, el socialismo llego a Cuba.

Creemos en el capitalismo moderno, la libre empresa y la propiedad privada, dentro del marco de división de poderes y democracia representativa. Si, democracia entendida a la Winston Churchill :

«La democracia es el peor de los sistemas. Claro, si excluimos a todos los demás».

Decimos esto, recalcamos esto, porque el corazón de los cubanos ante la bancarrota comunista empezó a palpitar con lógica esperanza la caída de los comunistas-marxistas-socialistas en Cuba. Por tanto es preciso estar claros y seguir como sugiere Dios; el tratar de ser inocentes como las palomas, pero astutos como las serpientes.

Poniéndolo todo en perspectiva, la cosa seguirá IGUALITA mientras los EEUU sigan de Guardianes de Fidel Castro. Queremos una solución cubana porque los problemas de Cuba son problemas que deben ser resueltos por los cubanos.

En Cuba y en el exilio abundan anti-fidelistas que se consideran revolucionarios y propiamente, porque son socialistas-marxistas. Ven en Fidel Castro a un traidor, ( porque no los tomó en cuenta, los despreció, o que por el derrumbe soviético perdieron el disfrute de la «dolce vita» mientras el pueblo sufre de la mas degradante miseria), de quien quieren recuperar los privilegios sonados o perdidos, sin alterar su «evolución». Otros se creen revolucionarios, especialmente por confusión y porque les gusta la palabrita.

Temen ser llamados conservadores, contrarevolucionarios, porque cayendo en la trampa propagandista de los comunistas, identifican estos términos con latifundista, retrógrado, esbirro. No saben que contrarevolucionario es el término que el marxismo emplea para designar al que se opone a su revolución, al que reacciona en contra de la acción revolucionaria. Se critica o se halaga continuamente la Constitución del 40 o la ley Helms o el marxismo o la Iglesia o al mismo Apóstol pero jamas se les ha ocurrido leer la Carta Magna o la ley Burton Helms o el Manifiesto Comunista o el de Montecristo y jamás han tenido en sus manos, para su lectura una encíclica papal.

En Cuba no hacía falta una revolución, peleábamos por el restablecimiento de la Constitución del 40 y su plena vigencia, abrogada el fatídico 10 de marzo de 1952, origen de todos nuestro males. Ahora no hace falta recuperar ni mantener la «revolución socialista». Lo que hace falta, repetimos, es democracia representativa y libre empresa. Un capitalismo moderno no a lo Wall Street si no a lo cubano, como lo teníamos antes del 10 de marzo de 1952, o sea plena vigencia de la Constitución de 1940.

Nosotros queremos conservar el sabor cubano. Queremos a Liborio, el sombrero de yarey, la campiña y la guayabera. El taburete y el guano, el caimito, el mamey, el anon y el mango. El bohío, la palma real y el horcón de majagua. La Hamaca, el guateque y la valla de gallos. Creemos en Varadero, la vitrola y el ajiaco. En la calidad depurada y en el gusto joven. En el dominó y en la Renta nacional de Lotería. Creemos en peinar a los niños por la mañana esperando la guagua del colegio. En niños con zapatos puestos y en bañarse todos los días. Nuestra mayor devoción esta en la Virgen de la Caridad, la Madre cubana, la Bandera y los Padres de la Patria. Sobre todas las instituciones esta la Iglesia, la familia y la amistad. . Por eso aborrecemos al envidioso, al chivato y a la familia dividida. Y por supuesto, Cristo tiene la exclusividad en lo de máximo líder.


FIN


Cuba para los cubanos. No Soviética, no Norteamericana. No Marxista. Pero si democrática. Cristiana. Martiana. Una CUBA CUBANA.


Ing. José A. Adán y Dr. Miguel Uría

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