Enrique Ros y el destape histórico II

Por José Sánchez-Boudy

Prosigo examinando el libro La Revolución del 33 de Enrique Ros. Es un verdadero destape histórico logrado por la investigación y la nitidez y encausamiento lineal de la narración. Esta época machadista que contiene los polvos que trajeron los lodos de hoy. Voy a citar varios de estos destapes en el fárrago de acontecimientos de la Revolución del 33 contra el gobierno del General Machado. Empiezo por la mediación norteamericana del embajador Henry Guggenheim. Autorizada por Machado, según el mismo relata en su libro, publicado en el ochenta en Miami, titulado Las Memorias de Machado. Ocho años de lucha, y que Ros trajo a la luz en su estudio del libro que comentamos, Machado aceptó la fórmula que el embajador le presentó y dejaba la presidencia; ¿por qué no lo hizo? Lo diremos a continuación.

La fórmula consistía en la Reforma Constitucional de la Constitución del 28 en que a Machado se le prorrogaba el mandato presidencial; trataba de lo siguiente: nombrar un vicepresidente, ya que la Constitución del 28 no creó el cargo. Machado, una vez aprobado el cargo pide licencia. El vice, ahora presidente, convoca a elecciones en 1932. Machado entrega el poder en mayo del 33, el día 20. Se rebajaba mucho de la concesión que le fue hecha a su mandato por la prórroga de poderes. Repito, en el libro de su autoría, Machado acepta esta fórmula.

Pero el ABC la desbarata. Mantiene la tesis de que a Machado hay que sacarlo a tiros. Y recurre a los atentados personales y a otros medios violentos. Por otro lado, esta organización formada por células, agrupa a tres intelectuales de un enorme calibre y a una nueva generación con una doctrina política definida que trata de formar otro tipo de hombre distinto al que existía hasta aquel momento.

El ABC responde con el atentado al Capitán Calvo y con el que causa la muerte de Clemente Vázquez Bello. He aquí un nuevo destape: el ABC frustra la ida del poder de Machado. Machado que es íntimo de Vázquez Bello y que, digo yo, ve por eso, en él un escudo para el futuro, pierde el control y contraataca y se aferra al mando presidencial.

Machado justificó su permanencia en el poder con estas palabras que cita Enrique Ros y que se encuentran en ese libro de memorias de Machado que acabo de citar. Pero veamos, primero, su aceptación del Plan Guggenheim. Así escribió aunque yo dudo mucho de que cumpliera, yéndose. Pero lo cierto es que esto afirmó: "pedí a mis amigos del Congreso que redactaran un Proyecto de Reforma Constitucional con las especificaciones contenidas en el Plan de Guggenheim. Así escribió aunque yo dudo mucho de que cumpliera. Pero lo cierto es que esto afirmó: "pedí a mis amigos del Congreso que redactaran un Proyecto de reforma Constitucional con las especificaciones contenidas en el Plan de Gugenheim. El Proyecto se discutió y pasó a la Cámara de Representantes. Luego quedó detenido en el Senado debido a un cambio brusco en el ambiente...

Machado, nos indica Ros, culpó al ABC de impedir que se pudiera llevar a cabo lo que Guggenheim había propuesto y él había aceptado.

Volvamos a Machado: "Provista la oposición de ametralladoras de mano, escopetas recortadas, revólveres y pistolas de todo tipo, bombas de dinamita y otros implementos igualmente mortíferos y controlada por la agrupación denominada ABC, se lanzó abiertamente al terrorismo indiscriminado.

Teatros, cinematógrafos, sociedades de recreo, deportistas, establecimientos comerciales, oficinas públicas y residencias particulares de funcionarios del gobierno, fueron los blancos preferidos de los terroristas abecedarios...

Este volumen histórico de Enrique Ros es el primero en dar a conocer estos detalles tan significativos para comprender la era de Machado y el presente que vivimos hace 46 años bajo la dictadura castrista.

Y lo más grave, esta violencia que hubo que utilizar contra Machado ha dado lugar a que se diga de que somos un pueblo, lo que no es cierto, moldeado por ella. Cuando no está, ella, reitero yo, en la naturaleza del cubano sino que fuimos llevados a la misma. Pero no hay duda de que sus rezagos, no controlados a tiempo, condujera más tarde, al caos a la república, y formaron, como meta principal de muchos, el ser revolucionarios, creyendo que en la violencia se sustentaba ésta.

Otro destape interesantísimo publicado por Ros, y cuya base es una noticia del Diario de la Marina, no desmentida por nadie, es otra mediación, esta vez de Eddy Chibás, de Menocal y de Mendieta, de Grau San Martín. Vieron a un Machado cerrado de banda para convencerlo de que la patria requería su ida. La gestión, reitero, fue infructuosa.

El atentado a Mendieta, por invitación del jefe del Distrito Norte de la Marina de Guerra Cubana en el mismo es otro hecho notorio que Ros presenta a la opinión pública por invitación de Menéndez Villoch y la rebelión del Patria, así como la vinculación de la Marina de Guerra y de Villoch a Guiteras es un suceso, repito, no sabido por casi todo el mundo, traído a colación en el libro que se estudia.

Mendieta salvó la vida porque la bomba explotó cuando él terminó de hablar. La rebelión del acorazado Patria fue dominada por Batista en Antillas, Oriente, enviando tropas que la sofocaron. Sometidos a juicio público, fueron absueltos los marineros, y negaron la rebelión, afirmando que fue una lamentable confusión en que incurrieron al interpretar mal una noticia.

El libro pues, como se ve, no debe faltar a ningún cubano porque vive la patria. Sobre esto hablaré más adelante.


FIN



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